Pobres asintomáticos II

Durante todo este tiempo de la pandemia, hemos sido invisible para el estado. Ellos no saben que existimos, porque solo están preocupados por los pobres sintomáticos, tal como lo están haciendo con los pacientes del COVID 19. Solo tratan y les hacen seguimiento a los pacientes que tienen síntomas, y dejan a su libre albedrío a los asintomáticos, como si estos no fueran a contagiar al resto de las gentes de sus males y descontentos.

En todo el país existimos una legión de profesionales independientes confinados en nuestras casas, que en otrora éramos algo así como los de la clase media, los que vivíamos cómodamente de nuestros servicios profesionales, para lo cual emitíamos cada cierto tiempo –y en algunos casos, para los que trabajaban para el estado, mensualmente- un recibo de honorarios.

Pero la cosa no quedaba allí, sino que también el estado nos retenía, y nos retiene, hasta ahora, el 8% del total de los ingresos, sin ninguna contraprestación. Dicho en otras palabras, no recibimos a cambio nada, porque los que percibimos rentas de cuarta categoría, no tenemos derecho a un seguro de salud, ni vacaciones, ni gratificaciones y menos una renta básica para nuestros días de jubilación.

Los que percibíamos ingresos de cuarta, siempre hemos sido los patitos feos para el estado, del cual solo nos toma en cuenta cada año para vigilar si hemos hecho o no la declaración jurada anual, y si por casualidad, alguien se olvidó de pagar sus impuestos, no solo les cobran con intereses, sino que embargan sus cuentas del banco a la mala.

No podemos calificar para un crédito “Mi Vivienda” si ganamos más de tres mil soles, como tampoco podemos acceder a un crédito decente de un banco porque no estamos en planillas o porque no tenemos un ingreso seguro. Esto nos obliga a vivir en viviendas alquiladas donde las rentas son relativamente onerosas y de pago puntual. Es verdad que algunos hemos logrado adquirir una casa, a punto de esfuerzo y de privaciones, pero no es el caso de la mayoría.

Al 30 de junio se cumplirán tres meses y medio de no haber recibido un solo centavo de ingresos. Tres meses y medio de alquileres, de agua, de luz, de teléfono e internet, de autoevalúo, de tarjetas de crédito u otras deudas impagas por la cuarentena.

Señor presidente, no estanos exigiendo un bono de nada, ni una canasta de alimento y menos la condonación de los servicios que hemos recibido, sino algo que nos parece más justo y digno para nosotros. Devuélvanos el 8% de nos retuvieron por la renta de cuarta categoría.

¿Si a grandes, pequeños y micro empresarios, les dieron una tabla de salvataje para que no quiebren, porque no a los que tributamos puntualmente a cambio de nada y que estamos a punto de quebrar con todas las deudas acumuladas?

La Prensa Regional:
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