Los hechos y acuerdos binacionales presidenciales y ministeriales entre Perú y Bolivia establecidos en la provincia de Ilo han acrecentado las expectativas en la población del sur peruano en especial con respecto a la masificación de gas a través de la comercialización desde Bolivia.

En el sur está el yacimiento de gas más grande del país, Camisea, y esta región no se beneficia de ella, no hay masificación del gas a domicilio, tenemos un gasoducto frustrado y bloqueado para reactivarlo.

De otro lado, la población paga por un balón el precio de 40 soles y tiene al vecino país del altiplano que paga por el mismo un similar de 12 a 16 soles. Justificada esta entonces la posibilidad de importar gas para consumo doméstico para el sur del país y más aún para el departamento de Puno.

¿Por qué estamos en esta situación desventajosa? Primero, porque somos altamente consumidores del Gas Licuado de Petróleo (GLP), el 12% se van a los gasocentros, 14% a consumidores directos y un 58% lo envasan en bolones para venderlos a los domicilios (Comex). Hace años el productor principal del GLP era Petroperú, en la actualidad existe oligopolio encabezado por Pluspetrol con el 85% con GNL (*), La Pampilla con 4%, Petroperú 7% y otros 5%.

No pueden ser más, en razón de sus economías de escala (recurso escaso y elevada tecnología). Sus precios se deben al libre juego de la oferta y la demanda. Después de ellos están las envasadoras que donde concentran el insumo, y a su lado centenares de pequeñas que envasan muy poco.

En esta parte aparecen los sobre costos que continuada con la comercialización en manos de centenares de mini empresarios hacen que el precio final de 10 kg. este en un promedio de S/. 40.00. Este escenario con preponderancia del sector privado es limitadamente regulado por el Estado. ¿Cómo es que aparece Pluspetrol concentrando el mercado? Esta empresa es parte del grupo de Camisea que explota los lotes 56 y 88 (ssecoconsulting.com).

Al respecto el Organismo Peruano de Consumidores y Usuarios (Opecu) con respecto a la referencia internacional propano Mont Belvieu en EE.UU. indica que esta tiene tendencia a la baja, mientras que el Perú los precios tiene la tendencia asombrosa a subir (Véase gráfico N°01). “El precio de venta al público del balón de gas peruano de 10 kilos subió S/ 0,01 o 0,3%, incluido impuesto, en nueve meses, pese a la descomunal caída de su referencia internacional propano Mont Belvieu en S/ 1,38 o 57% por kilo, cuya baja no se refleja en el cilindro de GLP envasado doméstico, en actitud comercial escandalosa y abusiva”, afirmó el presidente del Opecu, Héctor Plate Cánepa (https://opecu.org.pe).

 

Es decir, las familias peruanas disminuyen sus ingresos por un balón de gas caro y las empresas no se ajustan al precio de referencia internacional teniendo en cuenta que el principal insumo es hoy el que proviene de Camisea. Paradojas de la vida y consecuencia de un salvaje libre mercado.

¿Por qué en Bolivia si el gas a domicilio es más barato que el que se vende en nuestro país?

Primero, porque el país del altiplano tiene grandes reservas gasíferas que exporta a varios países.

Segundo, se aplicó la política de Estado de atender prioritariamente el mercado interno y en especial el doméstico sustituyendo el GLP por el GNL. El sistema de abastecimiento de gas se realizó a través de una amplia red de gaseoductos abarcando inicialmente a las principales ciudades del país a cargo de empresas del Estado.

Se criticará la opción estatista de subsidios, sin embargo, el beneficio colectivo por el recurso natural que es de todos los bolivianos está funcionando mejor que el extremo polarizado mercado neoliberal como funciona hasta ahora el nuestro. Sin calco ni copia diría Mariátegui, lo nuestro podría ser una economía mixta con eficiente política pública que se oriente al desarrollo inclusivo con ciudadanos capacitados y con principios honestos.

(*) El gas natural licuado (GNL) es gas natural que ha sido procesado para ser transportado en forma líquida.

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